¿Puede un edificio ayudar a curar?

 j. gallardo

por Anatxu Zabalbeascoa | 16.09.2013 | El País

En lugar de ocultar, hacer visible. Ahora que ya nadie llama manicomios a los centros psiquiátricos, el arquitecto Javier Gallardo ha querido atreverse a destacar su presencia en lugar de ocultarla. Gallardo habla de recuperar la hospitalidad encerrada en el origen de la palabra hospital. Para integrar algo, o a alguien, hay que hacerlo visible. De ahí su decisión de llevar el color rojo (en cubiertas y fachada) al nuevo centro de tratamiento psiquiátrico para jóvenes que ha levantado en Camino del Abejar, a las afueras de Zaragoza.

Este inmueble, un “módulo para el tratamiento de jóvenes con discapacidades conductuales” -rezaba el concurso-, está unido al resto de las instalaciones médicas del Centro Neuropsiquiátrico Nuestra Señora del Carmen y, sin embargo, parece aislado. Esa paradoja obedece a que la conexión entre este anexo y el hospital es subterránea. Gallardo explica que, por las características de su tratamiento y por su tipo de patología, era necesario aislar a los jóvenes del resto de los pacientes. Sin embargo, era también fundamental unir el nuevo edificio al resto de las instalaciones para facilitar el trabajo de médicos, enfermeras y personal de servicio. Para solucionar ese doble condicionante nació la idea de la conexión oculta, subterránea. El resto de este edificio fue una decisión del arquitecto destinada a potenciar la identidad del nuevo centro.

Sobre el suelo, el pabellón asume el riesgo de una elección: un único material, un concepto, un único color.  La cubierta, con dientes de sierra, recuerda la imagen básica de la casa que dibujaría un niño, sin embargo, a la vez dibuja un gráfico del grado de actividad mental de los internos que allí se alojan. Así, por la altura de la cubierta se puede ubicar, e identificar, al tipo de paciente que se encuentra en cada estancia. Los cuidadores y los médicos ocupan las zonas con cubierta plana.

Este primer edificio, de 10 dormitorios individuales y 8 dobles con aseos, tiene dos salas de estar y un comedor común y está recubierto de chapa de zinc pintado de rojo tanto en la fachada como en la cubierta. Si el llamativo exterior ubica, el interior blanco, trata de serenar. Y las vistas despejadas contribuyen a ese objetivo. En una segunda fase, está previsto ampliar el nuevo edificio con un módulo para talleres ocupacionales para los mismos jóvenes con la mente en fuga. ¿De qué color y con qué forma identificarán los pacientes y los arquitectos el trabajo y la zona donde uno empieza a salir de su cabeza?

 

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May 2013, European Month of the Brain

brainmonth

 Open your mind!

Next May will become the Month of the Brain with many activities in different European cities.

Understanding the human brain and its diseases is one of the greatest scientific and philosophical challenges. During the last decades, brain research has made great progress on all fronts but much more is still to be discovered.
Advances in neuroscience are crucial to keep our ageing societies and our economy healthy. Brain-related disorders will affect at least one in every three of us during our life and treating these disorders costs already now some 800 billion Euro in Europe every year.
Deciphering how our brain works is good for our health, our society and our industrial competitiveness. It has an important role to play for the achievement of the Europe 2020 strategy and of the Innovation Union.

“Lo que se esconde en la mente”

mente

Artículo de Javier Sampedro publicado el 13.02.2013 en El País

David Eagleman, uno de los neurocientíficos más brillantes de la actualidad, realiza en ‘Incógnito‘ un repaso a nuestro conocimiento sobre la simple complejidad del cerebro.

El tuit más profundo que se ha escrito sobre la mente no es el de Descartes —pienso luego existo—, sino ese otro igualmente famoso de John Lennon que dice que la vida es esa cosa que ocurre mientras tú haces otros planes. Pensar es una actividad marginal, aunque laudable, que en el fondo no tiene mucho que ver con la existencia, y que a menudo la complica, la estorba o la confunde. Solo una minúscula porción de nuestra vida mental —de nuestras percepciones del mundo, de nuestras ideas y decisiones morales— constituye parte de nuestra consciencia, de esa especie de flujo continuo o narrativa coherente a la que llamamos yo sin saber muy bien a quién se lo llamamos ni dónde está, sin saber si quiera por qué se ha comportado como lo hace a menudo, con unos sesgos y unos estereotipos que no compartimos desde nuestros esquemas racionales. Nuestra vida mental es en gran medida esa cosa que ocurre por sí sola mientras hacemos otros planes: mientras sufrimos el espejismo de que estamos a los mandos del carro. Lennon superando a Descartes. Continue reading